Desde Vall d’Hebron

Me gusta contemplarte desde esta ventana,
te veo des de la perspectiva contraria a la habitual
siempre lo había hecho de abajo arriba.
Del mar, a la montaña, de la barceloneta al tibidabo,
Adoro el latir arrítmico de tu olas
y aunque desde aquí se te ve más apagada que de costumbre,
que has cambiado tu perfume salino  de  pescador tostado  
por el de hortelano ido, admiro tu fuerza.
Tu antiguo nombre era más poético: Mar,
sin embargo, Mercè te amadrina.
veo Luces, un Caramelo que oculta tus joyas, luces,
y desde aquí extraño aquél verano teñido de verde,
de focos de quirófano, de mosquitos y mayos,
 del Agua de  un ocho de agosto,
de balquirias y princesas.