Antena tv

Esta es de aquellas historias, que te parecerá graciosa cuando seas mayor.  Nuestras aventuras de “pobres”.

Hubo una época en que las televisiones funcionaban con una antena en la parte superior,no exitían los mandos, tenías que levantarte del sofá a tocar los botones para cambiar de canal.(sobretodo cuando eras la pequeña de la casa)

Hacía apenas dos semanas que estábamos de inquilinos en el piso de la calle Bonavista, calle con ese nombre porque antes de que se realizaran tantos rascacielos y tantos edificios Eixamplenses, se podía divisar desde allá hasta el mar, de allí el nombre. Y yo sabiendo esta anécdota, era incapaz de conciliar el sueño sabiendo  que teníamos la prohibición del propietario del edifico de subir a la azotea. prrrf, prohibiciones..

Sí Alícia, vivimos dos semanas sin televisión,  y tú te diste cuenta, porque un día  fuimos a IKEA y con tus dos añitos exclamaste con gran devoción:

  • mamaaaa! a aquesta casa tan gran tenen teleeee!

La cosa está en que yo tenía vacaciones,  volvíamos de la guarde a las tres de la tarde  , el papa (estaba claro que siempre ha sido el más prudente,  más  “pies juntillero” y tolerante a los límites), trabajaba.. y lo  más importante, picaron al timbre dos operarios que necesitaban que les abriera para subir a la azotea, ese espacio  tantas veces proyectado en mi cabeza, en el que según mi basta imaginación,  podías ver a vista de pájaro (actualmente a vista de google maps satélite ) hasta las chimeneas de la casa Milà. Sí estaba cerrado a cal y canto, pero éllos tenian  a su disposición la llave porque el propietario se la había facilitado para que arreglaran el tema de la tele y que funcionara como en el resto del primer mundo.

Así que hablé con ellos, y tras cruzar un par de frases, cedieron a dejarla abierta.. tu y yo bajamos corriendo al chino de  debajo de casa y compramos una piscina (la que ahora está A Can Jombo) y una galleda.

No teníamos ascensor.

Cuando se fueron los amables operarios, subimos los dos pisos la piscina, la inflé con mi capacidad respiratoria de  nadadora olímpica. Todo el Sol de Julio para nosotras en nuestro oasis privado, con unas maravillosas vistas al ático de enfrente… qué decepción…

Y, volvimos a bajar, ( a tu edad no podía dejarte solita ni arriba ni abajo) subimos la galleda llena de agua junto a una garrafa, volvimos a bajar a repetir la misma operación y subimos a la piscina!!

Era nuestro secreto,  lo mantuvimos tres semanas, en las cuales subíamos y bajamos garrafas y galledas casi cada tarde con el añadido que de en el  ático vivía el hijo del propietario y si se enteraba se nos caía el pelo. Momentazo arriesgado! Se nota wue en verdad soy barriobajera.

Un año después, cambiamos de piso.

Y, cuando pasabamos de nuevo por Bonavista, parabas en el portal y siempre decías..

. Mamaaa! la casa de la psicinaaaa!

La misma piscina que ese mismo septiembre Oscar llenó en el salón de casa.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s