Princesitas + dew!

La belleza recae en nuestro espíritu, nuestras ganas de reír incluso cuando necesitamos llorar, nuestro sueño perenne, nuestra visión dispar de la realidad. Apoyarnos y chincharnos, reirnos de “tú turno”, la complicidad que trasmite una sola mirada, saber que nada importante nos puede hundir, que nos podemos reír de todo menos de cuando nos cortan demasiado las puntas. Es precioso compartir el surrealismo de la vida con vosotras.

Espero pasar muchas vidas más, aunque por culpa de Elena me caiga de la bici.