Icària, icària

Icària, Icària.

El miércoles bajé a Xavier Benguerel, la última vez que había pisado esa biblioteca tenía 17 años, En toda Barcelona no había ni un ejemplar libre de la novia gitana, miento, en esa estaba disponible.

Entré, el bibliotecario se me quedó mirando, supuse que era un ataque de autoreferencialidad, me dirigí a NMOL que es como está catalogado y lo adquirí. Cuando me decidí a entrar en la sección infantil, el bibliotecario me paró, me recomendó dos preciosos libros infantiles con los cuales había disfrutado mucho y me advirtió con su acentro francés que el Carmen Mola era muy violento. Supuso que vió mi aura de pamfilismo emocional.

La primera página se ensaña relatando un evento con un niño muy cruel. Me siento contrariada por lo que voy a decir pero no veo capaz a una mujer de poder relatar ni pensar algo así, es un relato escrito desde un prisma masculino. Investigo sobre la escritora, dicen que es profesora de instituto, que el nombre con el que firma los libros es un pseudónimo.. A ver que trabajar con adolescentes debe desquiciar pero no hasta tal punto. Me termino el libro, cinco días en los que le he robado a mi vida horas de sueño para leer. Al terminarlo me prometo que no seré tan cafre de leerme la segunda parte ( a las 7 h de esa promesa ya estaba en la biblioteca de Sant Gervasi adquiriendo el tomo).

Hoy al tener un pequeño descanso en el trabajo, abro como cada día “menéame”, es una página web cuyo contenido en noticias eclécticas acostumbra a casi saciar mi interés por lo que sucede más allá de la sombra de mis hijos y uno de los enunciados es ” La misteriosa Carmen Mola gana el premio planeta y resulta que eran tres hombres”. Siento la satisfacción y tranquilidad mental de que mi intuición haya sido real. Me parece muy grave que la testosterona genere tanta violencia y sobretodo usándose en manada.

Xavier Benguerel ganó el premio planeta hace 47 años, carmen mola, éste!

Ho heu fet possible

Un dia vaig rebre la notícia que l’Anna i la Raquel es casaven, òbviament estava entusiasmada! FESTA MAJOR!!!!

Amb el temps tenim tendència a veure menys a aquelles persones amb les que hem escrit pàgines de la nostra vida., ahir, a la boda, ho estava pensant quan em va venir al cap el primer cop que les vaig veure:

Anna Planas Roca: Curs 6è, Octubre 1995. Número 11 a la samarreta de bàsquet. Base. Cabell ros, ulls inquiets i intel.ligents, constitució fineta.., sentit de l’humor impecable, sap fer que els que som al seu voltant ens sentim còmodes, carismàtica i sempre amb aquell no sé què en el seu tarannà que la fan tan femenina com masculina cosa que sempre he cregut que li suma atractiu.

Gràcies a ella i a la seva entonació de nana Pembertoooon (s’ha de cantar amb el to de nana cocacolaaaa) porto des del crèdit de síntesi de segon d’ESO recordant qui va ser l’inventor de la Coca-cola, i poca broma, mai m’ha sortit al trivial però m’ha servit en alguna situació vital.

Raquel: 2012 mes ràndom abans de Maig. Estàvem fent un berenar a un local anomenat Demasié. Va ser la primera vegada que la vaig veure vaig pensar : m’encanta, i quina pell més maca!.

Amb tots els meus respectes i sent diplomàtica, l’Anna sempre li havia fet ombra a totes les seves antigues parelles i ara existia algú a la seva alçada, algú tan brillant com ella.

De fet, amb el temps, sempre que parlo de la Raquel dic que si fós lesbiana voldria una parella igual.

I uns quants anys després, ens trobem a prop de Berga celebrant que volen seguir juntes el mateix camí, demostrant respecte, simpatia, complicitat , desbordant frikisme, il.lusió, compartint humor, transmetent una energia que convida a creure en que és possible conviure amb algú més de molts anys sense voler colar-li cianur al plat . Jo només puc sentir admiració simpatia i sobretot el privilegi d’haver pogut assistir a un casament amb la faldilla de la iaia de la Queri, amb millor companyia impossible, perquè miro al meu voltant i em fascina veure al Pol ,un nen increïble que no tenia el plaer de conéixer amb al Kai, a la Lani, a l’Alícia, a l’Ignasi en plena simbiosi, formant part de la nostra evolució vital. Miro la Natàlia i l’Alberto i penso que són una parella preciosa (a part la Barris és pibonazo). M’agrada veure com gestiona la maternitat la Isa, per a i és tot un exemple a seguir o la manera en que la Maria está criant al seu fill, prenc nota activament,

L’amor entre la Queri i l’Alícia em deixa sovint sense paraules, em sento tant afortunada de que tinguin aquesta relació que per a mi és un regal.

PD: l’Alícia i jo ens volem quedar la Lani a casa.

dia cinco de cole

y llega el viernes, Ignasi sigue jugando conmigo, me paso las tardes arriba a bajo botando, rodando, de pie en pie, de mano en mano y como adoro el protagonismo decido quedarme entre los barrotes del edificio colindante a la escuela. Merezco un fin de semana de descanso.

Clara, cuando llevo medio minuto posicionada increpa a una chica con maletas que casualmente está a punto de entrar en el edificio.

  • Hola saps qui viu a l’entresol primera? és que acabo de picar al timbre i no responen.
  • Sorry is my first day in Barcelona.

Del balcón de al lado sale una señora, le explicamos lo que ha sucedido y nos explica que ella no puede entrar en la habitación porqué el piso es compartido y no puede acceder a la estancia del otro inquilino. Le preguntamos si podemos ir a buscarla el fin de semana y vaya, ella trabaja desde muy temprano pero promete que el lunes me bajará a la portería de la escuela.

¡Bieeen finde de relax!

Ignasi Peich y la leyenda de la pelota y el aire acondicionado

Podría decir que era un martes cualquiera, pero no, era martes, el segundo día de escuela después de las vacaciones de verano. Ignasi estaba con su pelota dando puntapiés junto a varios niños. Yo estaba charlando con dos madres más cuando una niña de siete u ocho años me dijo:

  • Tú eres la mamá de Ignasi, el que coló la pelota el año pasado encima del aparato del aire acondicionado!

Sí, me sentí como : hola soy Clara Sánchez, me conoceréis como la madre DE, tras una infancia siendo la hija DE y una adolescencia siendo la hermana DE. Suerte que nunca me he casado.

Poco después de ese comentario, se hizo un silencio en la plaza, las 40/50 personas que estaban allá, miraban hacia la ventana del primer piso de la escuela.. la pelota se había quedado atrapada allí, entre dos persianas metálicas. Ignasi vino hacia mi, para que le salvara la papeleta. Pero ya tiene seis años, ya le toca mediar con sus problemillas. Subió los tres escalones, llamó al timbre, abrió una hermana de unos setenta y pico de años, entre el castellano de Ignasi y lo inverosímil del relato, parece ser que la sra no se enteró de nada. El legendario Ignasi le cogió de la mano, la ayudó a bajar los escalones y nos demostró que una imagen vale más que mil palabras.

Subió al primer piso, habló con la sra de la limpieza cual súperheroina y siendo aplaudida por todos los miembros que estábamos en la plaza, la empujó hacia la calle.

Volvíamos a tener la pelota!

Un milagro en equilibrio

La habitación estaba iluminada por la brillante luz de las 10h de la mañana de un día cualquiera de agosto, porqué cuando estamos de vacaciones o trabajamos de noche, qué más da. Era pequeña, había una lavadora al fondo a la izquierda, una mesa con capacidad para seis personas, un sillón en el que te habías sentado en el que se podían leer los libros que algunos peregrinos habían dejado en la estantería que había en la pared. Olía a suavizante para la ropa de flor de loto. Y estaba inundada del silencio real que pocas veces conocemos en vida los que somos de ciudad.

Los niños estaban haciendo yoga con Eulalia a 500 m en el césped del tan recóndito como acogedor cámping. Disponíamos de media hora sin niños mientras se hacía la colada, estaba absorta imaginando un rato para los dos, un momento más de mirarnos a los ojos y dejar que fluyera el tiempo de esa manera en la que treinta minutos se suceden como si fueran dos. Me giré para besarte y de pronto habías desaparecido. De golpe una ola había vuelto a derribar el castillo de arena. Por un momento entristecí y me sentí llena de vacío. Salí a la calle a buscarte y no estabas- Lejos de desesperarme, me senté en el sillón en el que te habría desnudado y como mínimo me habría abrazado a tí. Abrí un libro, elegí ese en el que Lucía Etxebarría describe su embarazo y puerperio de tal manera que no se sabe si es una historia real o propia, posiblemente como esta que estoy narrando ahora.