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Cada libro, cada volumen que ves aquí, tiene un alma. El alma de la persona que lo escribió y de aquellos que lo leyeron, vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien baja sus ojos a las páginas, su espíritu crece y se fortalece (La Sombra del Viento, Carlos Ruiz Zafón)

Quedava una setmana per començar les proves de selectivitat quan em va arribar el teu llibre a les mans. Que poc vaig estudiar i com em vaig recrear amb aquesta història.

Gràcies per matar a la Clara Barceló i per fer-me descobrir que a la majoria de noveles, si et dius Clara et queden dues pàgines per morir.

Gràcies per confirmar que Barcelona és una ciutat de dracs.

I sobretot gràcies per haver desafiat la teva zona de comfort laboral i haver acabat escrivint aquestes noveles . Són petons pel cervell.

Cuarentena.

Los días de escapadas furtivas “al terrat”, se convirtieron en semanas, las semanas en meses y nuestras rutinas caseras se convierteron en la nueva normalidad. Subíamos casi de puntillas para no hacer ruido por la ilegalidad del evento, por no poder acudir a los espacios comunitarios, pero sabéis que no podemos vivir sin aire, sin actividad, sin sol ni sin nuestras pequeñas trampas que os ayudaran a ser más críticos y a vivir .

Cuántas pelotas llegamos a colar en las terrazas de los edificios que nos rodean. Aún recuerdo la primera ve que bajastéis a la calle, Ignasi había chutado la pelota de princesas disney un poco más alto de lo tolerado, con lo que se cayó en picado a Guillem Tell, con un perfecto movimineto rectilineo uniforme acelerado. Os entró el vértigo al pensar en cruzar la puerta de entrada al edificio significara salir a the other side de Strangers Things.

La vecina del sobreático, a la que teníamos el cerebro chamuscado con nuestras corredizas arriba y abajo, jugando al pilla pilla, la gallinita ciega, el picaparet, subía de vez en cuando a “petar la xerrada” manteniendo una sutil distancia de seguridad, y nos explicaba de forma entrañable preciosas historias de vida de una persona octogenaria. Menos Netflix y más abuelas!

También era muy divertido colarla al edificio de al lado, las vecinas nos tiraban la pelota desde su quinto piso a la calle con una sonrisa. Por Sant Jordi les regalastéis un dibujo a cada una como eterno agradecimiento.

Sant Jordi, creo que nunca me había hecho tanta ilusión las rosas que nos trajo papá, ni la maceta con rosas que por sorpresa nos llegó de un supuesto mensajero de Glovo al cuál no dejasteis de atosigar hasta que se marchó. Sois súpergraciosos cuando os excitáis en presencia de una persona ajena a casa pero que consideráis amigable.

Incluso los días de lluvia subíamos a llenar cubos con el agua de las cañerías y jugábamos a llenar el paraguas hasta que el agua cedía y nos acabábamos de remojar. Qué rápido nos dimos cuenta de lo fácil que podía ser encontrar la felicidad que nos habían extirpado con este secuestro domiciliario, qué grande fue reinventarnos! Y qué pena colar todas las pelotas a un lugar inaccesible. Por suerte Robert tuvo la genial idea de ir a casa de sus padres a buscar el ultimo balón.

Entonces llegó un horrible día, algún vecino había escrito una tediosa nota amenazando en llamar a los Mossos a quién hiciera usofructo de la terraza. Pasamos 24h sin subir, mi mal humor, indignación y mi incomprensión por la falta de empatía hizo que acudiéramos de nuevo, me negaba a renunciar a el único espacio de libertad que teníamos. Allí arriba nos encontramos a las Sras del 4º, dos hermanas también octogenarias que podrían escribir la revista cuore de la comunidad porqué están en todo. Ellas habían arrancado la nota y seguramente montaron un aquelarre con élla. Pero a mí, ese acto de desafío por parte de las superiaias me hizo sonreír y seguir con el hábito diario de subir. De hecho, los vecinos, teníamos unos horarios establecidos en los que apenas coincidíamos hasta que una tarde, mientras tendía la ropa, Alicia se acercó a dos vecinitos que intentaban tomar plácidamente el sol y que terminaron endulzando los días del confinamiento, dándonos un extra de energía, un gran empujón. Jugando con nosotros, haciendo ioga, dibujando con nosotros con las tizas en el suelo…Compartiendo el castigo pandémico.

La tarde previa al día en que los niños podían salir una hora a la calle, subió el vecino que supuestamente había escrito la nota junto a su hijo para tomar una fotografía del Puig de l’Àliga, conocida con el nombre sacado de una frase demoníaca de la Biblia Tibi Dabo

Tibi dabo», en latín significa «te daré» y es lo que el diablo le dijo a Jesús, según la Biblia, mostrándole los reinos de la Tierra desde una gran altura en los siguientes versículos:

  • «…et dixit illi haec tibi omnia dabo si cadens adoraveris me»— «Y le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras» (Mateo 4:9);
  • «…et ait ei tibi dabo potestatem hanc universam et gloriam illorum quia mihi tradita sunt et cui volo do illa» — «Y le dijo el diablo: Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregado y se lo doy a quien quiero.» (Lucas 4:6).

La cosa está en que se puso a hablar conmigo, y como no, a explicarme historias vitales. Adoro escucharlas, me estaba aliando con el enemigo. Su hijo, se puso a jugar con Ignasi y Alicia con nuestra última pelota, hasta que Oh No! se coló en la terraza inaccesible. Les dió tanta pena que terminaron por regalarnos la suya con la cuál decían no jugar. La trajo su mujer, son un matrimonio tan dispar que son la pareja perfecta, y el niño es un amor de persona, pero les gusta el silencio. Fue gracioso analizar como me hablaba desde la distancia pero con confianza, confesó tener pánico a contagiarse de coronavirus, y estar sufriendo porqué su hijo jugaba con los míos. Des del respeto nos veía como un foco de infección, un posible camino hacia la muerte, admitiendo ser extremadamente hipocondríaco

Ha sido divertido conocer a los vecinos, ver como se organizaban las personas de los edificios colindantes, los que subían a las tejas con su copa de vino, la familia que hacía cada día una clase de gimnasia, los que paseaban a modo hámster por sus terrazas, los que bailaban, los que tomaban el sol, los que brindaban por haber hecho un parón en la vida y haberse reencontrado a ellos mismos.

Qué lejos queda la cuarentena, y qué poco hace.

Gracias niños, por haber encajado la situación infinitamente mejor que yo, por la lección que me habéis dado de saber estar, de adaptación. Por dejaros conocer aun más y sacar lo mejor de mi, por haber secundado mis ideas de bombero y haberlas mejorado.

Ahora, cada vez que subimos, lo hacemos para admirar el Tibidabo, a agradecerle estar allí y habernos regalado cada día sus cambios cromáticos A haberle dado luz, pureza, color e ilusión al gris que nos rodeaba.

Me parece maravilloso haber aprendido a valorar la grandeza de la normalidad.

Confinament

Mentiría si aceptase que llevo bien esta imposición de la vida, me ha costado mucho llegar a la fase de aceptación. Quedarse en casa.

Aunque, no me puedo quejar, este mes tengo orden en el horario laboral y me desenvuelvo bastante dignamente con la enfermería orgánica, trabajando  con  los casos de COVID,  con las sospechas de  COVID , en los no COVID y hasta en urgencias generales.

Cada noche en una unidad diferente, con compañeros distintos, sin conocer a los pacientes. Brindando mil sonrisas, animando a seguir adelante, a luchar contra la impotencia que causa la disnea, contra el cansancio extremo injustificado, mimando a las abuelitas sobretodo a las que tienen Alzheimer , consiguiendo respuestas imposibles. Acompañando a morir en soledad.

El miércoles, me encontré en una situación tan horrible como bonita. En la misma habitación, madre e hija. La hija una enfermera de otro hospital de 62 años que convivía con su madre de 90. Pasó que la hija transmitió la enfermedad a su madre. Qué carga de consciencia más terrible.

Cuando las conocí, la sra de 90 años ya estaba con el infusor de morfina, esperando que llegará el final. Se habían podido despedir, la hija había podido escuchar de la voz de su madre que aceptaba la muerte, que le apetecía dejar esta vida. Durante la noche, desperté cada hora a la hija para no perderse el último respiro. Por ” suerte” no moría sola, se había podido despedir y eso era como un tesoro, como un cofre lleno de tranquilidad interior.

Y murió.

Y dejamos un rato de reunión familiar para que  sus dos hijos (la hija compañera de habitación y el hijo ingresado en otra planta)  pudieran decirle algo así como” hasta la próxima mama, gracias y te queremos”

Y tuvimos que ponerla en el doble sudario. Una gran compañera me acompañó, este apoyo entre nosotras es otro tesoro,  un cofre lleno de  abrazos al alma hechos con la mirada ya que no nos podemos tocar. Habían pasado dos horas y media desde el exitus, existía en el ambiente un hedor corporal funesto.  Y al coger el brazo de la señora junto a la cadera para poder introducirla en el primer sudario, noté una contrafuerza, se me escurría la frágil piel de la Sra. Quebró como una manga, la epidermis dejó a la vista a la dermis, el efecto óptico fué como cuando pelas una ciruela. Primero me puso blanca del susto y luego verde del asco. Gemma se puso a reír al cruzarnos la mirada, en su lugar yo habría hecho lo mismo, con  igual respeto y la misma discreción y la misma camaradería.(como definiría mi abuelo). Estas cosas unen.

Cuando se llevaron a la difunta,  al cabo de poco, entró a limpiar la habitación la sra de la limpieza, craso error por mi parte no haberle advertido de la situación pues, con lo dicharacheras que son estas sras, lo primero que le dijo a la hija fué:

  • Qué,  contenta que se queda sin compañera?

 

 

 

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Ur

Dimarts vam anar a la Dra l’Alícia i jo, un cop a la consulta, fetes ja les presentacions, anamnesis, calia fer la  comprovació.

Dra: És teva la nena?

Jo: (trieu la que més us agradi…)

-No, els insensats dels seus pares me l’han deixat per cuidar-la.

-No, me la va dur la cigonya..

– No. me la vaig trobar a un container .(em cansa molt aquesta pregunta de manera continuada, reiterada, circular,  és com les cançons dels anuncis dels anys noranta que de tant en tant et venen al cap… rollo… lo sanooo rompe 7UP!

I quan veiem que tot està bé, anem a berenar. Al costat tenim a dos asiàtics parlant en Oriyà com a mínim. No entenem res, però ens agafa el riure. No vull faltar al respecte, amb el que en un nanosegon em  ve al cap (per la tetera que estan fent servir per servir-se el te) una escena de la bella i la bèstia on la Sra Potts envia al Chip a dormir..

  • Alícia saps que és una Alacena?
  • No mama.. què és?
  • Però has vist la Bella i la Bèstia oi?  És un armari que normalment està a la cuina on es posen les tasses, els plats, els gots.. Creus que no és important, però a mi em va sortir a la selectivitat a l’examen de castellà.  No hi ha res que t’inquieti?

Se’m queda mirant, xuclant el cacaolat amb la canya de paper el contingut.

– Saps qui va inventar les canyes de beure?

– No mama, qui?

  • No ho sé, mirem a Google. Busquem inventor de la pajita que serà més acurada la recerca. Google diu que Marvin Stone, però és més,  l’Any 1928, van trobar a la tomba de la reina Puabi d’Ur una representació intacta d’una canya.
  • Ur? com es pot dir així? Encara existeix?
  • Saps que hi ha un poble  Lleida que es diu Espot?Ur ara estaria per Irak, saps que és Mesopotàmia?
  • No mama.
  • Bueno, aquí posa que Marvin Stone va crear la primera canya que es podia fer servir i llençar, que no és el creador real inicial, però a efectes pràctics, pel trivial, o per quan a la vida t’aparegui l’oportunitat de pujar nota, és el sr Stone, que en anglès vol mr. Roca.

 

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